6/7/11

Los mosquitos prefieren a las embarazadas y a los niños

Vuelve el verano y regresan todas las cosas que hacen que el verano sea verano: la programación de televisión infumable (aunque esto es todo el año), el calor, la migración de miles de vehículos a la playa, la crema protectora, las ensaladas de pasta y los mosquitos. Los dichosos mosquitos.

Estás durmiendo tan plácidamente cuando de repente oyes un “biiiiii” cercano a tu oído que te despierta de golpe porque sabes que el peligro acecha. Y lo peor no es que te pique a ti, que fastidia un montón, sino que a tu lado observas a tu bebé durmiendo plácidamente con un body de ositos que le hace parecer aún más dulce, las piernas abiertas en paréntesis y los brazos hacia arriba, y temes por su integridad.

Si aún no eres madre, sino que estás embarazada, prepárate también, porque los mosquitos tienen especial predilección por las embarazadas.

¿Los mosquitos prefieren a las embarazadas?

Bueno, no es que prefieran a las mujeres que están embarazadas por el simple hecho de estarlo, como si la sangre de la mujer embarazada se volviera más dulce o como si emanara algún tipo de olor que sirviera de atrayente para los mosquitos. Digamos que los mosquitos suelen elegir a las embarazadas para picarles porque a los mosquitos les gusta del dióxido de carbono y las embarazadas tienden a respirar más rápido que el resto de los mortales, eliminando en consecuencia más dióxido de carbono.

A los mosquitos además les gusta el calor y las embarazadas suelen tener una temperatura más elevada que los demás, porque su cuerpo está más activo (en el embarazo aumenta la frecuencia respiratoria y también la frecuencia cardíaca). Así que, sumando una cosa y otra, lo más lógico es que en una habitación donde haya una mujer embarazada, tenga las de perder.

¿Y a los niños?

Con respecto a los niños, pues un poco por lo mismo que sucede con el tema del calor. No sé si os habréis fijado (seguro que sí), pero los niños sudan como fuentes. Cuando son bebés es habitual ver alrededor de su cabeza, en la sábana, una gran mancha de sudor. Luego, cuando crecen un poco, lo más normal es cogerles cuando despiertan de la siesta con el pelo como si se hubieran duchado y la espalda totalmente empapada. Finalmente, por las noches, no hay Dios que consiga tapar a un niño. Los pobres pasan tanto calor cuando les tapamos que en cuanto pueden hacen la “catapulta infernal” con las piernas y se destapan. Así que como pequeñas fuentes de calor que son, los mosquitos también tienden a elegirles para acercárseles si tienen oportunidad.

¿Y qué hacemos para evitarlo?

Pues lo que podáis. Se me ocurre que os paséis por esta entrada que nos escribió Eva hace ya tres añitos en la que explicaba varios remedios caseros para prevenir las picaduras de insectos, interesantes porque así se pueden evitar cremas y productos repelentes.

De todas las ideas, me quedo con la primera, las mosquiteras. Ahora venden unas mosquiteras enrollables, con la forma de la ventana, que se colocan fácilmente después de la persiana y que se baja en verano hasta tapar toda la ventana. Lo demás hay que valorarlo cuidadosamente, porque eso de rociarse con té de limón… no sé qué es peor, que te pique un mosquito o estar todo el día oliendo a limón (y salivando, claro).

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