3/10/12

Mi interpretación de una rabieta de Marta

Después de la salida del cole, hora una tanto crítica, pues a la 13.00 salimos del cole y suele tener hambre y sueño. Hoy ha sido distinto por que las dos semanas anteriores ha podido esperar mediante el juego a llegar a casa. Sin embargo hoy nada más salir del cole quería comer algo, fallo mío de no anticiparme y llevar algo de comer (fruta por ejemplo), así que ante mi negativa de que no hay fruta pues a Marta se le ha ocurrido comprar algo en un supermercado. Entonces es cuando mi mente estalla... Empiezo a sentir miedo por lo que quiera comprar (chucherías, bollería, o palillos) con lo cuál no iba a comer. Así que toda espabilada yo le digo que no tengo dinero, vaya imaginación la mía. Quizás yo también estuviese algo cansada, no lo descarto. Así que empieza a llorar de forma explosiva. Ese llanto que a mi me recuerda como si estuviese muriendo de dolor un@ niñ@. Y empieza a gritar que quiere que me vaya a casa sola. Me he quedado perpleja, no me ha dado tiempo a crear una alternativa divertida para poder ir a comprar algo de comer. En ese momento me he dado cuenta de que no he podido cubrir su necesidad de hambre, acompañarla y tenerla en cuenta. Me sentía triste y tenía mucha rabia a la vez. Quería acompañarla y sin embargo quería al mismo tiempo agarrarla y llevármela a casa.
Así que con esa perplejidad he empezado a pensar un poco y me venían pensamientos como: "Está cansada, cógela en brazos y a casa", "¿Pero que le pasa ahora?", "Jolines, con las ganas que tenía de estar con ella y se pone echa una fieria", y así una cantidad muy grande de pensamientos que no me han ayudado. Marta ha cogido sus zapatos  y se los ha quitado. Ahora va descalza por la calle, es impresionante, ya lo que faltaba venía pensando al verla descalza. Seguía pidiéndome que me marchara a casa, no paraba de repetirlo y llorando de forma explosiva. Así que agotadas las alternativas, la cojo en brazos y me dispongo a marcharme, pero empieza a morderme. Ahora si que está súper enfadada, casi diría yo que colérica. La dejo en el suelo y se va corriendo dirección contraria a casa. Ahora el pánico me atraviesa por todo el cuerpo, como si un relámpago me acabase de atravesar, corre y veo como hay garajes por los cuales salen coches. En ese mismo momento lo único que quería era desaparecer, quería esfumarme que el conflicto se disolviese por arte de magia, y es cuando después de varios pensamientos (desmayo, gritar, llorar, ...) es cuando me he acordado de mi pareja. Le he llamado lo más deprisa que he podido le he contado de manera atropellada lo que estaba sucediendo y gracias a él me ha dado inspiración para acoger la situación y poder recoger esos sentimientos que estaba teniendo mi hija. Frases como: "jooo Marta que rollo, es que tienes muchas ganas de que yo me amrche a casa y tu ir solita a casa, si? Y es que no yo te esto dejando...", "Marta es que tengo miedo de que vayas solita por la calle, yo se que tu sabes ir solita, pero me gustaría que vienieses conmigo a casa" Bueno por ahí anda la cosa cuando me surge la oportunidad de acercarme de nuevo para intentar acompañar sus sentimientos. 


Aún así no consigo acercarme lo suficiente a ella, me quedo obcecada con lo de que yo me tengo que ir a casa sola y ella irá después. La gente intentado intervenir en el conflicto como por ejemplo: "Anda no llores", "toma un caramelito, esta burrota y enfadada", "anda que bolso más bonito llevas puesto", "Pero niña no te enfades que si te ven los reyes magos", de todas las personas que han pasado por allí una señora algo preocupada me ha dado una ligera pista. Ella no paraba de decir "pobreta, pobreta". Esto me ha hecho reflexionar rápidamente de que Marta estaba sufriendo y pasándolo mal, estaba muy angustiada porque yo no la estaba entendiendo. Así que vuelvo a coger el teléfono y Santi por fin me da una gran estrategia. Así que me acerco a marta y le digo: "Cariño, he estado pensando que quizás si que tengo algo de dinero, porque sé que tienes mucha hambre, lo siento amor, me he equivocado antes." Y magia de la buena. Para de llorar se acerca a mi y me pide teta y se queda dormida. Me he dado cuenta de que solamente quería que reconociese que tenía hambre. Que aceptase sus necesidades y las recogiese para poder satisfacerlas. Ahora estoy contenta porque cada situación como esta me hace crecer y mejorar mi relación con los seres queridos y el resto de seres con los que tengo el placer de compartir momentos especiales.

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