8/11/11

La socialización y la importancia de la familia

Aunque más de uno se empeñe en asegurarme que la escuela y otros contextos de relación entre iguales son ideales para socializar, yo no creo en absoluto que estos medios sirvan en exclusiva para que este fin, lo que aprenden son habilidades de relación y comunicación con sus iguales (además de determinados contenidos académicos), pero ¿socializan? Pienso que difícilmente el contacto con personitas de su misma edad consiga este objetivo porque no les muestra escenarios diferentes ni les propone exigencias de adaptación a situaciones diversas.

Una de las acepciones de la palabra socializar (según el diccionario enciclopédico Larousse) es: “adaptar al individuo a las exigencias de la sociedad”. Entonces yo ya tengo claro que las mejores herramientas en este sentido se las proporcionamos los padres a los hijos.

¿Qué mejor medio para socializar que los padres?, pensad por un momento en la cantidad de situaciones diferentes que los niños pueden conocer cuando acompañan a sus progenitores. Cuando invitamos a los pequeños a venir con nosotros al mercado a por verduras, al saludar correctamente, cuando preguntamos a una anciana que lleva demasiado peso si necesita ayuda, o mientras nos observan cambiando un producto con el que nos estamos contentos. Los pequeños no dejan de observarnos y hagamos lo que hagamos les estamos educando en todos los aspectos.

Y también cuando nos acompañan a recoger nuestros análisis y deben esperar un poquito, o cuando se sientan a nuestro lado mientras rellenamos un formulario, las reuniones de la Asociación de Padres a las que les llevamos también sirven, y la forma en la que nos dirigimos a diferentes personas, puede que sea determinante para aprender reglas básicas de convivencia. Nuestra expresión y el tono de nuestra voz al coger una llamada insistente de una empresa que intenta vendernos algo que no deseamos, les dan pistas a los nuestros hijos sobre la toma de decisiones individuales frente a determinadas exigencias.

La familia es un mundo que debe interaccionar con el entorno exterior, para los niños los padres son puertas, ventanas, accesos a ese “mundo”. Así pues somos los principales responsables de la socialización de nuestros hijos, y podemos potenciar este aspecto dejando que se acerquen a nuestro mundo y esforzándonos en conocer el suyo: observar cómo interactúan en grupos diferentes de niños, invitar a sus amiguitos a casa, dejar que elijan su actividad extraescolar, etc
Los padres amamos a nuestros hijos, y tenemos interés en ejercer de guías conscientes y sólidos para que lleguen a la edad adulta como personas saludables y que, además, se saben valer por sí solos, esto es razón suficiente para pensar en el enorme potencial socializador de la familia. Y para quien piensa que también nos podemos equivocar, puedo decir que el mostrarnos como seres humanos imperfectos que van avanzando despacito y corrigiendo errores, también es un aprendizaje muy útil de cara a la socialización de los niños.

Cuando finalicen la primera y la segunda infancia, cuando nuestros hijos sean adolescentes y sus demandas hacia nosotros no se centren en la autonomía física ni socialización primaria, ellos tendrán una buena base con la que aprender a desarrollarse en un entorno de iguales. Pero incluso entonces, nuestra percepción / comprensión de su mundo y la forma en que resolvemos problemas, les darán pistas para mejorar su “socialización”
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