El tercer capítulo de la segunda temporada de Muerte y Sexo lleva un título que probablemente llame la atención: Muerte al maquillaje.
Pero como ocurre con muchos de los títulos de este podcast, la intención no es atacar algo, sino invitar a reflexionar sobre el lugar que ocupa en nuestra vida.
No estoy en contra del maquillaje.
De hecho, como actriz, sé perfectamente el valor que tiene. Un maquillaje puede ayudar a construir un personaje, transmitir una emoción, recrear una época o incluso contar una historia. También puede utilizarse en fotografía, en televisión, en eventos o simplemente como una forma de expresión artística.
El maquillaje, por sí mismo, no tiene nada de malo.
La pregunta es otra.
¿Desde qué lugar nace la necesidad de maquillarse?
Y esa es precisamente la reflexión que propongo en este nuevo episodio.
Vivimos en una sociedad donde la imagen ocupa un espacio enorme.
Cada día vemos miles de rostros aparentemente perfectos en redes sociales, publicidad, cine o televisión.
Pieles sin textura.
Ojeras inexistentes.
Arrugas borradas.
Labios impecables.
Todo parece empujar hacia una misma dirección: ocultar aquello que nos hace humanas.
Y poco a poco muchas personas terminan creyendo que su rostro natural necesita ser corregido.
Que algo falla.
Que algo sobra.
Que algo debería cambiar.
Ahí es donde, desde mi punto de vista, aparece el verdadero problema.
No cuando una persona decide maquillarse.
Sino cuando siente que no puede salir de casa sin hacerlo.
Cuando evita mirarse al espejo con el rostro limpio.
Cuando siente vergüenza de mostrarse tal y como es.
Porque entonces el maquillaje deja de ser una herramienta para convertirse en una armadura.
Y las armaduras pesan.
Con el tiempo terminan condicionando la autoestima.
No se trata de eliminar el maquillaje.
Se trata de preguntarse qué ocurriría si un día no estuviera.
¿Cómo me sentiría?
¿Seguiría gustándome?
¿Podría mantener una conversación mirando a los ojos?
¿Me sentiría igual de válida?
Responder con sinceridad a esas preguntas puede decir mucho sobre la relación que mantenemos con nuestra propia imagen.
Desde pequeña siempre escuché frases relacionadas con la belleza.
Que si una mujer está más guapa maquillada.
Que si hay que tapar las ojeras.
Que si hay que cubrir las imperfecciones.
Pero pocas veces escuché algo mucho más importante.
Que una piel tiene textura.
Que un rostro cambia.
Que las arrugas cuentan historias.
Que el cansancio también forma parte de la vida.
Que un rostro sin maquillaje también puede transmitir fuerza, serenidad y belleza.
Y creo que esa conversación merece ocupar mucho más espacio.
Porque el problema no es el maquillaje.
El problema aparece cuando dejamos de reconocernos sin él.
Cuando nuestra seguridad depende de una brocha.
Cuando la autoestima se guarda dentro de un neceser.
Personalmente me gusta pensar que el maquillaje debería ser exactamente eso: una herramienta.
Igual que una actriz utiliza vestuario para interpretar un personaje.
Igual que un pintor utiliza pinceles.
Igual que una fotógrafa utiliza la luz.
Un recurso.
No una obligación.
No una necesidad emocional.
No una condición para sentirse suficiente.
Creo profundamente que la verdadera libertad consiste en poder elegir.
Maquillarse porque apetece.
No maquillarse porque también apetece.
Y sentirse cómoda en ambas situaciones.
Porque cuando existe aceptación, el maquillaje deja de esconder y empieza simplemente a acompañar.
Quizá por eso el episodio se llama Muerte al maquillaje.
No porque quiera eliminarlo.
Sino porque me gustaría ver morir esa idea de que una persona necesita modificar constantemente su rostro para sentirse válida.
Me gustaría que muriera la inseguridad que tantas veces se esconde detrás de una capa de base de maquillaje.
Que muriera la obligación de parecer perfecta.
Que muriera el miedo a mostrarse tal como una es.
Y que naciera una relación mucho más amable con el propio reflejo.
Porque el mejor maquillaje siempre será una autoestima construida desde dentro.
Después, si una decide añadir color, brillo o creatividad... será una elección libre.
Y esa diferencia cambia absolutamente todo.
Si quieres escuchar esta reflexión completa, el nuevo capítulo de Muerte y Sexo ya está disponible en:
iVoox: https://go.ivoox.com/rf/176779155
Spotify: https://open.spotify.com/episode/0Lofu4sg8mhBiCMAVxmnQE
YouTube: https://youtu.be/z6o8c7rByF4
Apple Podcasts: https://podcasts.apple.com/us/podcast/muerte-al-maquillaje-cap3-muerte-y-sexo/id1829383856
Espero que te acompañe y, sobre todo, que te invite a mirar tu propio reflejo con un poco más de cariño.
Y con mucho cariño te presento el nuevo logo de Muerte y Sexo by Toni (muchas gracias por la colaboración)

No hay comentarios:
Publicar un comentario