8/7/26

Viure el moment present: una xerrada per reconnectar amb la vida

 Vivim envoltats d'estímuls. El telèfon sona, les xarxes socials ens mantenen ocupats, la feina ens demana cada vegada més i la nostra ment no deixa de pensar en allò que va passar ahir o en allò que podria passar demà.



Mentrestant, la vida continua passant.

Aquest va ser el punt de partida de la xerrada "Viure el moment present", una trobada que vaig tindre el plaer de compartir i que ara ja està disponible perquè qualsevol persona la puga veure tranquil·lament des de casa.

M'agrada pensar que les xerrades no són una classe magistral ni una conferència. Són espais de trobada. Espais on cadascú pot escoltar, reflexionar i, si alguna idea ressona dins seu, portar-la després al seu dia a dia.

Durant aquesta xerrada parlem d'un tema que sembla senzill però que és profundament transformador: la presència.

Quantes vegades estem fent una cosa mentre pensem en una altra?

Quantes vegades conversem sense escoltar realment?

Quantes vegades mengem sense adonar-nos del gust dels aliments?

Quantes vegades vivim en pilot automàtic?

La major part del sofriment no prové del que està passant ara mateix. Sovint apareix per la interpretació que fem dels fets, per les expectatives que ens creem o pels pensaments que repetim una vegada i una altra.

Durant la xerrada també compartisc eines molt senzilles per començar a observar la nostra ment, les emocions i el cos des d'una altra mirada.

Parlem dels Quatre Acords, de la importància de les paraules, de deixar de prendre'ns les coses de manera personal i de la necessitat d'aprendre a viure amb més consciència.

No són receptes màgiques.

Són petites pràctiques que, aplicades dia rere dia, poden transformar la manera com ens relacionem amb nosaltres mateixos i amb els altres.

Si no vas poder assistir a la xerrada, ara tens l'oportunitat de veure-la completa.

La trobaràs disponible en diferents formats perquè pugues escoltar-la o veure-la quan millor et vinga:

▶️ YouTube (vídeo complet): https://youtu.be/PySLAGZZrDw

🎧 iVoox: https://go.ivoox.com/rf/176908862

🎧 Spotify: https://open.spotify.com/episode/73ska1P8NnM6v0AE0Xm2ym

T'anime a reservar-te una estona només per a tu. Sense presses. Sense distraccions.

Potser alguna de les idees que compartisc et faça replantejar alguna situació que estàs vivint.

Potser simplement et servisca per respirar una mica més profund.

I potser siga el començament d'un canvi molt més gran del que imagines.

Si després de veure-la et ve de gust compartir-la amb alguna persona que cregues que la necessita, estaré encantada que continue viatjant.

Perquè quan compartim eines que ens ajuden a viure millor, tots hi guanyem.


Y por sorpresa ya están moviendo las charlas en otras plataformas: 

https://rephonic.com/podcasts/charlas-para-el-bienestar-agnes-ortega

Gràcies per continuar caminant al meu costat.

Ens veiem a la pròxima xerrada.

6/7/26

Muerte al maquillaje... cuando se convierte en una máscara

El tercer capítulo de la segunda temporada de Muerte y Sexo lleva un título que probablemente llame la atención: Muerte al maquillaje.



Pero como ocurre con muchos de los títulos de este podcast, la intención no es atacar algo, sino invitar a reflexionar sobre el lugar que ocupa en nuestra vida.

No estoy en contra del maquillaje.

De hecho, como actriz, sé perfectamente el valor que tiene. Un maquillaje puede ayudar a construir un personaje, transmitir una emoción, recrear una época o incluso contar una historia. También puede utilizarse en fotografía, en televisión, en eventos o simplemente como una forma de expresión artística.

El maquillaje, por sí mismo, no tiene nada de malo.

La pregunta es otra.

¿Desde qué lugar nace la necesidad de maquillarse?

Y esa es precisamente la reflexión que propongo en este nuevo episodio.

Vivimos en una sociedad donde la imagen ocupa un espacio enorme.

Cada día vemos miles de rostros aparentemente perfectos en redes sociales, publicidad, cine o televisión.

Pieles sin textura.

Ojeras inexistentes.

Arrugas borradas.

Labios impecables.

Todo parece empujar hacia una misma dirección: ocultar aquello que nos hace humanas.

Y poco a poco muchas personas terminan creyendo que su rostro natural necesita ser corregido.

Que algo falla.

Que algo sobra.

Que algo debería cambiar.

Ahí es donde, desde mi punto de vista, aparece el verdadero problema.

No cuando una persona decide maquillarse.

Sino cuando siente que no puede salir de casa sin hacerlo.

Cuando evita mirarse al espejo con el rostro limpio.

Cuando siente vergüenza de mostrarse tal y como es.

Porque entonces el maquillaje deja de ser una herramienta para convertirse en una armadura.

Y las armaduras pesan.

Con el tiempo terminan condicionando la autoestima.

No se trata de eliminar el maquillaje.

Se trata de preguntarse qué ocurriría si un día no estuviera.

¿Cómo me sentiría?

¿Seguiría gustándome?

¿Podría mantener una conversación mirando a los ojos?

¿Me sentiría igual de válida?

Responder con sinceridad a esas preguntas puede decir mucho sobre la relación que mantenemos con nuestra propia imagen.

Desde pequeña siempre escuché frases relacionadas con la belleza.

Que si una mujer está más guapa maquillada.

Que si hay que tapar las ojeras.

Que si hay que cubrir las imperfecciones.

Pero pocas veces escuché algo mucho más importante.

Que una piel tiene textura.

Que un rostro cambia.

Que las arrugas cuentan historias.

Que el cansancio también forma parte de la vida.

Que un rostro sin maquillaje también puede transmitir fuerza, serenidad y belleza.

Y creo que esa conversación merece ocupar mucho más espacio.

Porque el problema no es el maquillaje.

El problema aparece cuando dejamos de reconocernos sin él.

Cuando nuestra seguridad depende de una brocha.

Cuando la autoestima se guarda dentro de un neceser.

Personalmente me gusta pensar que el maquillaje debería ser exactamente eso: una herramienta.

Igual que una actriz utiliza vestuario para interpretar un personaje.

Igual que un pintor utiliza pinceles.

Igual que una fotógrafa utiliza la luz.

Un recurso.

No una obligación.

No una necesidad emocional.

No una condición para sentirse suficiente.

Creo profundamente que la verdadera libertad consiste en poder elegir.

Maquillarse porque apetece.

No maquillarse porque también apetece.

Y sentirse cómoda en ambas situaciones.

Porque cuando existe aceptación, el maquillaje deja de esconder y empieza simplemente a acompañar.

Quizá por eso el episodio se llama Muerte al maquillaje.

No porque quiera eliminarlo.

Sino porque me gustaría ver morir esa idea de que una persona necesita modificar constantemente su rostro para sentirse válida.

Me gustaría que muriera la inseguridad que tantas veces se esconde detrás de una capa de base de maquillaje.

Que muriera la obligación de parecer perfecta.

Que muriera el miedo a mostrarse tal como una es.

Y que naciera una relación mucho más amable con el propio reflejo.

Porque el mejor maquillaje siempre será una autoestima construida desde dentro.

Después, si una decide añadir color, brillo o creatividad... será una elección libre.

Y esa diferencia cambia absolutamente todo.

Si quieres escuchar esta reflexión completa, el nuevo capítulo de Muerte y Sexo ya está disponible en:

iVoox: https://go.ivoox.com/rf/176779155

Spotify: https://open.spotify.com/episode/0Lofu4sg8mhBiCMAVxmnQE

YouTube: https://youtu.be/z6o8c7rByF4

Apple Podcasts: https://podcasts.apple.com/us/podcast/muerte-al-maquillaje-cap3-muerte-y-sexo/id1829383856

Espero que te acompañe y, sobre todo, que te invite a mirar tu propio reflejo con un poco más de cariño.


Y con mucho cariño te presento el nuevo logo de Muerte y Sexo by Toni (muchas gracias por la colaboración)



5/7/26

Nace la Formación en Terapia Integrativa: un camino para aprender a escuchar el cuerpo, las emociones y la vida

 Después de muchos años de estudio, práctica clínica, formación continua y acompañamiento a cientos de personas, por fin puedo compartir un proyecto que llevaba mucho tiempo creciendo dentro de mí: la Formación en Terapia Integrativa – Método Agnès Ortega.





No nace de un día para otro. Tampoco es el resultado de una única formación. Es la suma de todo un camino de vida.

Durante años me he formado en quiromasaje, osteopatía suave, terapia craneosacral, reflexología, naturopatía, aromaterapia, flores de Bach, sanación energética, radiestesia, comunicación terapéutica, acupuntura para el dolor, vendaje neuromuscular y muchas otras disciplinas. Pero, sobre todo, he aprendido acompañando personas y escuchando lo que el cuerpo tiene que decir cuando dejamos de verlo únicamente como un conjunto de síntomas.

Con el paso del tiempo entendí que ninguna técnica por sí sola era suficiente. Cada persona es única. Cada historia necesita una mirada diferente. Y el verdadero trabajo del terapeuta consiste en aprender a observar, escuchar y acompañar sin perder de vista el conjunto.

Por eso esta formación no pretende crear especialistas en una única técnica. Pretende formar personas capaces de integrar herramientas, desarrollar sensibilidad terapéutica y comprender la salud desde una visión global.

Una formación práctica desde el primer día

Siempre he pensado que las terapias no se aprenden únicamente leyendo libros.

Se aprenden practicando.

Escuchando.

Tocando.

Observando.

Cometiendo errores y aprendiendo de ellos.

Por eso todos los seminarios tienen una orientación eminentemente práctica. Cada contenido irá acompañado de demostraciones, ejercicios, prácticas entre compañeros y casos reales para que, poco a poco, cada alumno vaya ganando confianza y seguridad.

No busco que memorices protocolos. Busco que entiendas por qué hacemos cada cosa y cuándo tiene sentido aplicarla.

Un recorrido completo

La formación está organizada en diez seminarios presenciales que recorren todas las herramientas que utilizo actualmente en consulta.

Comenzaremos aprendiendo algo que considero imprescindible: la comunicación y la escucha terapéutica. Antes de tocar un cuerpo hay que saber escuchar a la persona.

Después descubriremos la intuición y la radiestesia como herramientas de apoyo para desarrollar una observación más consciente.

Continuaremos con el quiromasaje, el contacto terapéutico y la integración física del cuerpo mediante técnicas suaves como la osteopatía craneosacral, la reflexología y el vendaje neuromuscular.

También aprenderemos aromaterapia, naturopatía aplicada, sanación energética y diferentes recursos complementarios que pueden enriquecer cualquier consulta.

Finalmente, dedicaremos un seminario completo a integrar todo lo aprendido mediante prácticas supervisadas y casos reales.

Porque el objetivo no es aprender muchas técnicas, sino saber utilizarlas con sentido.

Una mirada integrativa

Cada vez estoy más convencida de que el cuerpo, la emoción, la mente y la energía forman parte de un mismo sistema.

Cuando uno de esos pilares pierde el equilibrio, tarde o temprano los demás también terminan manifestándolo.

Por eso durante la formación hablaremos constantemente de cómo relacionar lo físico con lo emocional, lo emocional con nuestras creencias y todo ello con la forma en que vivimos.

No para sustituir ningún tratamiento médico, sino para ampliar la mirada y comprender mejor a la persona que tenemos delante.

Pensada tanto para profesionales como para personas que empiezan

Muchas personas me preguntan si necesitan conocimientos previos.

La respuesta es no.

Esta formación está diseñada para que pueda realizarla cualquier persona con interés por las terapias naturales, el crecimiento personal o el acompañamiento terapéutico.

También resultará muy útil para profesionales que ya trabajan en consulta y desean incorporar nuevas herramientas o ampliar su forma de entender la salud.

Mucho más que aprender técnicas

Si algo he aprendido durante estos años es que quien estudia terapias también inicia un profundo proceso personal.

Es difícil acompañar a otras personas sin mirarnos antes a nosotros mismos.

Por eso esta formación también invita a conocerse mejor, desarrollar la escucha interior y aprender a cuidarse.

Porque un terapeuta que se escucha transmite calma.

Un terapeuta que sigue aprendiendo transmite confianza.

Y un terapeuta que acompaña desde el respeto nunca deja de crecer.

Un grupo reducido para un aprendizaje cercano

He querido que esta formación mantenga un carácter muy humano.

Por eso las plazas serán reducidas.

Quiero poder acompañar de forma cercana a cada alumno, resolver dudas, observar las prácticas y adaptar la enseñanza al ritmo del grupo.

Creo profundamente en la calidad por encima de la cantidad.

Comienza una nueva etapa

Siento una enorme ilusión al compartir este proyecto.

No porque sea el final de un camino, sino porque representa el comienzo de otro.

Estoy convencida de que aprender a escuchar el cuerpo también nos enseña a escuchar la vida.

Y quizá ese sea el mayor aprendizaje que podemos llevarnos.

Si sientes que este camino resuena contigo, será un placer acompañarte.

Nos vemos muy pronto.


Incríbete aquí: https://forms.gle/vGqzx7w4Ki4jVsPs6

Y sigue todo en el grupo de whatsapp: https://chat.whatsapp.com/JxJriVGi7YfL8gYcF5LkCA

Agnès Ortega Pérez
Naturópata · Terapeuta Integrativa