7/11/08

Vida en Cuba

La vida es difícil según como se la plantea vivirla cada uno.

Las cosas que pueden desarrollarse en una ciudad donde su política es la comunista afectan en las vidas de quienes viven en ese país.

Nací en Cuba, no había muchas riquezas ya que la mayoría de las riquezas se las quedaba el gobierno. Eso es otra historia, la historia que quiero contar es la de mi vida y como al cabo de mucho tiempo cambia sin poder remediarlo.

Siempre he considerado que una persona no tiene porque ser más feliz teniendo más cosas, simplemente es cuestión de puntos de vista. Yo veía que mi vida era humilde y pobre, pero a pesar de todo eso era feliz, tenía a mis padres a mis abuelos incluso a mi hermano y mis vecinos. Que más se le puede pedir a la vida, ¿dinero? ¿Para qué sirve el dinero realmente?, para pagar cosas que bien, una de dos, te hace falta o sencillamente es un capricho de la vida.

Como yo había crecido en un país en el que todos somos iguales en cuanto a situación económica no eché en falta el tener dinero. Sé que fuera de mi país hay muchas mejoras en canto a los salarios, pero no supe hasta que me lo dijeron. Aquí no se podía solucionar nada sino que debes aguantarte o aguantarte.

Llegó un día, que mis padres tuvieron que hablar con mi hermano y conmigo. Por lo visto era un tema muy importante.

Pues en realidad si que era un tema muy importante tanto que de ello nuestras vidas dependían. Mi padre se marchaba a España a buscar una vida mejor. Y me pregunto yo ¿Qué es una vida mejor? Desde mi punto de vista no entendía que era una vida mejor, porque irte a un país que no conoces de nada no es buscar una vida mejor sino todo lo contrario empezar una vida desde cero, sea para bien o no. ¿Por qué?¿quién dice que al marcharte de un país, el cuál escasea de riqueza vayas a encontrar un país el cuál te las otorgue? Qué ilusos al pensar en encontrar una solución en el extranjero pudiendo intentar arreglar algo en casa. Finalmente mi padre se marchó sin poder impedírselo de ninguna de las maneras. Recibíamos llamadas de cómo lo había estado pasando, al principio, muy mal, aún teniendo conocidos allí que le ayudaron a encontrar trabajo. Trabajaba en un desguace de coches. El salario le daba para pagarse el alojamiento con otros tres compañeros para comer y para mandarnos algo de dinero a nosotros. Al parecer estaba muy contento de su nueva vida, aunque no tuviese ni siquiera tiempo de descansar para charlar con los amigos. Pero, él buscaba algo de mejora y por lo visto lo ha conseguido.

Hasta este punto de mi vida todo marchaba más o menos bien, todo y que mi vida se había visto afectada por la marcha repentina de mi padre a España, pero cuando mi madre recogió el suficiente dinero como para poder ir los tres (mi madre, mi hermano y yo) a ver a mi padre a España, es cuando nos explicó que no vamos a volver. Entonces nos tuvimos que despedir de nuestros seres más apreciados y tuvimos que hacer las maletas con lo imprescindible. Ahora, si que ya no soporté más la situación, lo que provocó una discusión fuerte con mi madre, pero ella no entraba en razón así que fui obligada, por mi menoría de edad, a marcharme con ella. Mis abuelos estaban muy contentos de que nos marchásemos a España porque de oídas sabían que es un país muy rico y que da muchas oportunidades a los extranjeros. Que ingenuos mis pobres abuelos. Yo iba a vivirlo en mi propia carne el marcharme de mi país y dejar atrás todo lo vivido y empezar desde cero en un lugar que no conozco de nada, ni tampoco tengo ganas de adaptarme. Ese era ahora mismo mi gran problema, sino me adaptaba a una nueva vida esta misma me rechazaría.

Llegamos a España mi padre nos recibió con dos amigos suyos, todos nos pusimos muy contentos, ya hacía más de dos años que no veíamos a mi padre. Las lágrimas acabaron convirtiéndose en sonrisas. De nuevo estaba feliz, estaba junto a mi padre, mi madre y mi hermano…

Mi padre había buscado un trabajo a mi madre. Se trataba de cuidar a una anciana que se llamaba Lourdes Cortés. Una mujer muy maja, pero también muy enferma, necesitaba atención las 24 horas, así que mi madre vivía con ella. Mi hermano y yo tuvimos que ir forzadamente al instituto con el resto de jóvenes de nuestra edad. Como el curso ya hacía 4 meses que había empezado nos fue de gran dificultad seguir en su totalidad las lecciones, por dicha razón fue un curso perdido. Mi hermano no llevaba muy bien las clases, pero sin embargo, las chicas se lo comían con la mirada. Por mi parte me costó un poco en conseguir al menos una amiga. Mi esfuerzo por no querer adaptarme tuvo que desaparecer para poder vivir tranquila y feliz ante todo. Pero aún así seguía siendo rechazada por la sociedad. Ninguna chica quería ser amiga mía, parecían ser todos y todas unos racista. Supongo que ser descendientes de africanos no está bien visto en España. Los siguientes cursos fueron estupendamente, acabé el bachillerato con un expediente impecable. Los profesores no lo podían entender, pero es lo que yo siempre he dicho no por ser pobre tengo que ser menos inteligente que el resto de personas. O, ¿a caso no tengo razón? Quien realmente quiere hacer algo en esta vida lo único que tiene que hacer es proponérselo y llevarlo a cabo. Sé que al venir aquí no tenía ninguna intención de adaptarme, pero comprendí que por muy mal que lo estés pasando uno tiene que levantar la cabeza y afrontar lo que está sucediendo delante de sus ojos. Muchos nos engañamos y pensamos que cerrando los ojos podemos vivir felices, pero los problemas siguen ahí delante. En este país seguíamos siendo pobres, pero nuestras vidas ya no dependían directamente del gobierno sino de los empresarios que son los que nos dan los salarios. Ahora era cuestión suya de mejorar la vida de las personas. Puede que haya cambiado algo en nuestras vidas, eso es algo que no se puede discutir pero sigo pensando que las riquezas no es el dinero sino las cosas que nos pasan en la vida y lo feliz que seas en ella. El papel fundamental de cada persona en esta vida no es ser el más rico del mundo sino ser el más feliz. En fin así es como yo veo la vida, y sé ahora que no es mejor vivir en los países que son más ricos. Es mejor vivir mejor vivir feliz con uno mismo.

Y por todas estas razones, y muchas más que no he expuesto, creo que seré una buena psicóloga para vuestra clínica (la clínica privada orientada a los niños con problemas de integración social).

Un saludo muy cordial de Sara Linares Orson. 30-10-07
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