26/4/15

Un cachito de mi: Cesárea tras 6 años

Diario de un parto
20-4-09 las 23.00: Me despierto de una gran susto, un gran calor invade todo mi cuerpo acompañado de un dolor muy extraño. Me levanto y voy al aseo pensando que tengo ganas de hacer aguas menores. Vuelvo a la cama y al cabo de uno 10 minutos de nuevo el golpe de calor junto con un dolor en forma de montaña rusa subiendo una gran cuesta.
Estos dolores no cesan, los intervalos de dolor, es decir, las contracciones aparecían en un intervalo de tiempo de 5 a 8 minutos. Yo no quise asustarme, pero ya sabía que es lo que quería decir esos dolores, me había puesto de parto. No desperté a mi pareja, porque sabía que podía estar tranquilo durmiendo hasta que decidiese marcharme al hospital. 
21-4-09 la 1.00: Mi pareja se despertó y me encontró sentada en el sofá del comedor-salón leyendo. Su asombro fue tal que se descompuso, sabiendo que es lo que estaba por llegar. Yo le expliqué que como podía estar perfectamente 10 horas con dolores, pues veía conveniente que descansase, ya que la noche iba a ser muy larga. 
21-4-09 las 4.00: Me doy un baño relajante.
21-4-09 las 6.30: Decidimos marcharnos al hospital, ahora los dolores son entre intervalos de 5 minutos. Cuando llegamos al hospital me dicen que ya estoy dilata de 7 cm. Mi pareja y yo contentos de haber adelantado mucho trabajo relajaditos en casa. Pero es a partir de ahora cuando no cambian las cosas y parece que se complican un poquito.
21-4-09 las 12.30:Después de haberme roto la bolsa y de haberme puesto oxitocina (compuesto sintético para acelerar el proceso de las contracciones y regularlas), es cuando ya se dan cuenta de que la niña no puede salir por medios naturales, ya que viene de cara. Así que deciden llevarme a quirófano para hacerme una cesárea.
21-4-09 la 13.30 La niña nace sana y gorda.

Estas palabras fueron las que escribí unos días después de tener a mi primera hija. Intenté recordar detalles que para mi en aquel momento eran importante, pero después de 6 años sigo teniendo una cicatriz en mi abdomen. Una cicatriz que sigue doliendo en el recuerdo. Se que con el tiempo los recuerdos se van transformando y difuminando acabando siendo de otra forma. Aún así tengo que escribir mi sensación de aquel día, ahora me siento segura y preparada para soltar la carga emocional.
Cuando la matrona llamó a la ginecóloga y le estuvo preguntado, concluyeron que era hora de hacer la cesárea. Yo las miraba allí tumbada en la cama entre los dolores de las contracciones, con la mirada de víctima, delegando en los profesionales los pasos a seguir. Mi pareja me miraba y en sus ojos veía que él no podía hacer nada, sabía que mi actitud debía ser amistosa para que mi bebita no sufriera así que acepte la decisión de la ginecóloga y de la matrona. Me van a hacer la CESÁREA... pensé que así ya se acabaría pronto el dolor y podría ver ya a mi niñita :D
Con esto intenté creerme que yo no podía hacer nada más que obedecer y callar, así todo acabaría pronto y ya esta. Pero el poco tiempo que estuve en quirófano no alcanzaría la hora lo recuerdo como algo bastante angustioso y muy sola. Recuerdo que me sentaron en la camilla de operaciones para ponerme la anestesia, como seguía teniendo los dolores de las contracciones me movía y me repetían que debía estar quieta para poder pincharme, así que aguanté con todas mis fuerzas estar quieta, y sentí mucha tristeza... me di cuenta que eso ya no era nada natural, yo necesitaba moverme... reconozco que ese pinchazo dolió mucho... Hubiese gritado muy fuerte si mi miedo no me hubiese paralizado :O. Tan pronto me pincharon me acostaron y seguía sintiendo los dolores y moviéndome... no se cuanta gente había allí dentro, para mi eran muchas manos y muchas mascarillas... no reconocía a nadie, las voces no eran familiares, nada era cálido... Me sujetaron el cuerpo... deduzco que me ataron el cuerpo para poder operar y sacar a mi niña. Lo que después también pude observar es que mis brazos en forma de cruz también estaban atados. Ahora aunque tuvises voluntad de moverme ya me era imposible, ya mis movimientos no molestarían a nadie... Ya no serían un obstáculo para nadie. Así que allí con una tela delante de mi tapando mi abdomen, gente alrededor hablando de lo que fuese, no lo recuero... pero por las fechas seguro que de fiestas de moros y cristianos. Algo poco humano y cercano a mi... Pero es un poco el enfado que recuerdo alrededor del trato... Luego lo explico.
Pues bien con el panorama de sola, esperando a que me cortasen la barriga y sin poder hacer nada escuche un llanto... Mi hija acababa de salir por mi barriga. La ginecóloga me la acercó sujetándola del pie para que la pudiese ver. Al verla me dio mucha alegría, pude balbucear que parecía un croissant de lo gordita que se le veía. Fueron unos segundo el verla, se la llevaron para hacer la rutina de pesarla, limpiarla y demás... No paraba de llorar y yo sólo deseaba poder tenerla entre mis brazos y poder acariciarla, besarla, tocarla, consolarla, olerla, mirarla, sentirla, abrazarla, mimarla, darle el pecho...9 meses esperando verla y tenerla entre mis brazos y ahora es lo que más deseaba, tenerla.


El llanto desgarrador de mi niña seguía... parecía que no obtenía consuelo, se sentiría solita sin su mami, que pena tan grande me invadió, no podía compensarla todavía. Una persona me acercó a mi hija después de haberla envuelto en una mantita. Me la acercó a la cara donde sólo pude darle besos, me miraba a los brazos y seguía atados, con lo cual no podía tocarla, un dolor muy grande sentí en el pecho, gran tristeza... Tenía que conformarme con darle besos mientras ella seguía llorando. Le supliqué a la persona que sujetaba a mi hija que se la enseñase a su padre que estaría fuera esperando. Ella me dijo que era la matrona y sabía quien era el padre, yo atónita de no reconocerla, pues con gorro y máscara era difícil, y claro supongo que el oxígeno que me estaban poniendo me dejaba atontada. Se la llevó. Conmigo acabaron y me llevaron a una sala que se denomina “sala de despertar”, que es donde me dejaron durante hora y media hasta que notase algún dedo del pie. Mientras yo despertaba mi hija en la planta de neonatos, solita en una cuna, pues todos estaban esperando a que yo saliese del despertar.
Que angustia siento al recordar que tuve que esta allí sola durante una hora y media sin poder hacer el papel que me tocaba de madre... ¿por qué no podía estar en compañía junto a mi bebé? Empecé a concentrarme en despertar cuanto antes, allí estaba perdiendo el tiempo de estar mi hija. Fue una espera eterna, viendo como una mujer muy mayor acababan de operarla, parecía moribunda allí al lado mío... y las chicas que en la sala estaban no paraban de hablar de fiestas de moros y cristianos. Que tenían ganas de acabar el turno pues les esperaba una tarde de fiesta. Y blablabla... hora y media de conversaciones que no tenían nada que ver con lo que me acababa de suceder... Se supone que algo maravilloso acababa de ocurrir, un nacimiento de una niña hermosa, de una dulce criatura que me estaba esperando con ansia, yo la esperaba a ella también con mucha ansia, con mucha ilusión de conocernos, de enamorarnos... de SENTIRNOS... y allí hablando de fiestas... puaj... que frialdad, que superficial, que poca humanidad, que dolor y tristeza ser insignificante cuando la herida estaba tan tierna en mi abdomen. Y seguro que mi niña seguía llorando desconsoladamente sola... las dos separadas injustamente, rompiéndonos emocionalmente, viviendo una angustia, … Esto en sanidad donde está contemplado, donde se contempla emocionalmente a las personas??? esta claro que en los protocolos de actuación NO. No me sentí cuidada, acompañada, respetada, segura, supongo que al igual que mi hija... El papel protocolario no me aceptó como persona... me sentí como un producto de supermercardo, algo mecánico...
Una gran bola de angustia, tristeza y dolor sigo sintiendo en el pecho al recordar la situación. Cada 21 de abril celebro el nacimiento de mi hija, y de forma sumisa y en la sombra un dolor me abruma. Este año he tomado conciencia de mi sombra, del dolor, de la tristeza, de la angustia... Y veo que la herida no está sanada...
Cuando sentí un dedo del pie rápidamente lo comuniqué, podía moverlo... Me trasladaron a una habitación en la planta de maternidad. Yo le decía a mi pareja que traigan a nuestra hija, que la traigan ya. Escuché un llanto desgarrador por el pasillo, entre risas (pues entones tuve que aguantar la tristeza y el dolor) dije que era mi niña, que ese llanto para mi era una clave de reconocimiento. Cuando la entraron estaba en una cuna... allí solita sin que nadie la sostuviese en brazos dándole calorcito humano... La cogí tan pronto, la habitación llena de gente, todos las querían coger y yo reclamé que tenía que darle de mamar cuanto antes... En mis brazos encontró por fin consuelo, se engancho a mi pecho y se durmió <3 font="">

A día de hoy si echo la vista atrás siento un gran abandono en ese día, siento que abandoné a mi hija, y veo que no reclamé a los sanitarios ayuda para cambiar la situación. Hoy quiero poder reescribir mi sensación reconvertir aquello que sentí para poder celebrar cada año una llegada de alegría e ilusión. Lo que me propongo es aceptar que no me gustó que me hiciesen la cesárea, aceptar que fue la herramienta necesaria para que mi hija no sufriese. Y en la medida que pueda ir asimilando que ella estuvo con mucho miedo y sufrimiento emocional durante el espacio de separación. Voy a ir aceptando la situación. También tengo que aceptar que mi miedo al rechazo estuvo presente en mi. Y por la parte burocrática y de papeleo voy a poner una reclamación y registrarla para que quede constancia que el dolor sigue estando en mi. Que se enteren de que los protocolos que tienen no se acercan a la humanización y que se podrían hacer las cosas de otra forma para poder tener en cuenta y beneficiar a las futuras madres emocionalmente.
Publicar un comentario