Agnès Ortega
Naturópata, actriz, directora de cine y escritora
Consulta de terapias con personas en Gaianes
Terapia con animales en Muro
Escuela de artes escénicas en Gaianes
Contacto: agnesortegaperez@gmail.com|605978361
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Agnès Ortega Naturópara y Artista
25/2/26
Restaurar, reutilizar y reencontrarnos: una jornada para sembrar futuro en Gaianes
Hay iniciativas que son mucho más que una actividad puntual. Son una declaración de intenciones. Una manera de decir: queremos hacer las cosas de otra forma. Queremos cuidarnos y cuidar el lugar donde vivimos.
El próximo 28 de febrero, Gaianes acoge una jornada muy especial dentro del Mercat de Segona Mà i Artesania. Una mañana dedicada a la restauración ambiental, al compostaje comunitario, al aprendizaje compartido y, sobre todo, a la participación activa de las personas.
No es solo un taller. No es solo una charla. Es una invitación a formar parte de algo más grande.
Compostar es transformar
A las 10:00 h comenzaremos con un taller de elaboración de planters reciclados utilizando compost comunitario de producción regional. Puede parecer algo sencillo, pero encierra una idea poderosa: lo que antes era residuo, ahora es recurso.
El compostaje comunitario es una herramienta real de transformación. Reduce la cantidad de residuos orgánicos que terminan en vertederos, disminuye emisiones y devuelve a la tierra aquello que es suyo: materia orgánica convertida en vida.
En el taller aprenderemos a crear planters reutilizando materiales y utilizando compost generado en nuestro entorno. Se trata de cerrar el ciclo. De entender que no todo acaba en la basura. De comprender que el cambio empieza en gestos pequeños, cotidianos y al alcance de cualquiera.
Os animamos a traer vuestras semillas preferidas. Es una forma simbólica y hermosa de participar: sembrar algo propio en un espacio compartido.
Conocer para cuidar
A lo largo de la mañana contaremos también con el equipo técnico de educación ambiental del Paisaje Protegido de la Solana del Benicadell, que desarrollará actividades y charlas para acercarnos la riqueza natural que nos rodea.
No se protege lo que no se conoce. Y muchas veces vivimos junto a espacios de enorme valor ambiental sin ser plenamente conscientes de ello.
La jornada incluirá el taller “Detectius de fauna”, una actividad didáctica que invita a mirar el entorno con otros ojos, a descubrir huellas, señales y rastros que nos hablan de la biodiversidad que habita cerca de nosotras y nosotros.
Más tarde, la charla “La Solana del Benicadell s’acosta a tu” nos permitirá comprender mejor el valor ecológico y paisajístico de este espacio protegido. Entender su importancia es también asumir nuestra responsabilidad colectiva en su cuidado.
El espíritu del Mercat: segunda vida, primera oportunidad
Pero esta jornada no se entiende sin el espíritu del Mercat de Segona Mà i Artesania. Un espacio que defiende algo tan sencillo como revolucionario: antes de tirar, piensa; antes de comprar, mira si ya existe.
Vivimos en una cultura que nos empuja a consumir constantemente. Compramos, usamos poco y desechamos rápido. Y mientras tanto, hay objetos en perfecto estado que podrían seguir siendo útiles. Hay ropa que apenas se ha usado. Hay juguetes olvidados. Hay utensilios, libros, pequeños electrodomésticos, herramientas… que podrían tener una segunda vida.
Por eso queremos que esta jornada sea también un espacio solidario y colaborativo.
Si tienes en casa objetos que ya no utilizas pero que están en buen estado, tráelos. Pueden quedarse para intercambio, pueden repartirse o pueden llegar a familias que realmente los necesiten.
No se trata solo de reutilizar. Se trata de compartir.
En muchos hogares hay necesidades reales. Y a veces lo que para una persona es algo que “estorba”, para otra puede ser una ayuda importante. Este mercado y esta jornada pueden convertirse en un punto de encuentro donde lo que sobra en una casa encuentra utilidad en otra.
Ese es el verdadero sentido de la economía circular cuando se vive a pequeña escala y con rostro humano.
Participar es construir comunidad
Queremos que sea una jornada concurrida. Que haya movimiento, conversación, intercambio. Que se generen vínculos.
Porque más allá de la sostenibilidad ambiental, está la sostenibilidad social. La necesidad de reencontrarnos, de compartir espacios donde aprender juntas, donde enseñar, donde escuchar.
Traer semillas. Traer objetos. Traer ganas de participar. Traer a la familia. Invitar a amistades. Explicar a las más pequeñas y pequeños por qué compostamos, por qué reutilizamos, por qué no todo tiene que ser nuevo para ser valioso.
Las transformaciones profundas no empiezan en grandes discursos, sino en acciones colectivas sostenidas en el tiempo.
Restaurar también es restaurarnos
Cuando hablamos de restauración ambiental pensamos en recuperar espacios degradados, en mejorar suelos, en proteger biodiversidad. Pero restaurar también tiene otra dimensión: restaurar nuestra forma de relacionarnos con el entorno.
Volver a entender que formamos parte de él. Que no somos ajenas a la tierra que pisamos. Que cada decisión de consumo tiene un impacto. Que cada residuo mal gestionado acaba afectándonos.
Compostar es un acto político. Reutilizar es un acto consciente. Compartir es un acto profundamente transformador.
Y jornadas como esta son pequeñas semillas que, si se cuidan, pueden crecer y consolidar un modelo más justo, más responsable y más humano.
Una invitación abierta
El 28 de febrero no es solo una fecha en el calendario. Es una oportunidad.
Una oportunidad para aprender.
Para aportar.
Para compartir.
Para reducir residuos.
Para dar segunda vida a objetos.
Para conocer mejor nuestro entorno.
Para fortalecer la red comunitaria.
Te invitamos a participar activamente. A no quedarte solo como espectadora o espectador. A traer aquello que ya no uses y pueda servir a otra persona. A traer tus semillas. A traer tu curiosidad. A traer tu compromiso.
Porque el cambio no lo hace una sola persona. Lo construimos entre todas.
Nos vemos en Gaianes. Y que esta jornada sea solo el principio de muchas más.
11/2/26
Esencia eterna: cuando la ficción también despierta
El lunes pasado, día 2 de febrero, se estrenó la serie Esencia eterna, creada por Brossa Leyton Films, y hoy me apetece escribir sobre ella desde un lugar muy personal. No solo porque es una serie que invita a cuestionar la realidad en la que vivimos, sino porque en este proyecto tenemos el placer de participar toda la familia Ortega:
Agnès Ortega, Jacob Llopis y Marta Llopis.
Hay algo muy especial en poder compartir procesos creativos en familia. No siempre ocurre, y cuando pasa, deja una huella distinta, más profunda.
En el primer capítulo puede que nuestra presencia pase casi desapercibida si no lo sabes. Yo aparezco apenas unos segundos, abrazando a Jacob, haciendo de su madre. Jacob interpreta el recuerdo infantil del protagonista, Juan Palomo. Marta, aunque todavía no aparece en escena, sí forma parte del universo de la serie: interpreta a la amiga imaginaria del protagonista y aparecerá más adelante. De momento, ya figura en los créditos.
Aprovecho también para aclarar un pequeño detalle que algunas personas ya han notado con cariño y atención: en los créditos del primer capítulo, Jacob aparece por error como “Jaco Rodríguez”. Un fallo puntual que ya ha sido subsanado y corregido en los siguientes episodios. Cosas que pasan en los procesos creativos, especialmente en proyectos vivos, en movimiento.
Una serie que invita a cuestionar
Esencia eterna no es una serie convencional. Habla del despertar de la conciencia, de la sensación de vivir dentro de una Matrix moderna, de cómo muchas veces estamos anestesiados por una realidad construida, dirigida, diseñada por intereses que rara vez nos preguntan si estamos de acuerdo.
Lo interesante es que lo hace desde un lugar particular:
con humor, con momentos densos e intensos, con una narrativa que a ratos incomoda y a ratos hace reír, pero que en ningún momento deja indiferente. No es una serie ligera, pero tampoco pretende serlo. Es una invitación a mirar un poco más allá.
El rodaje: Carrícola y la memoria del proceso
Este proyecto lo rodamos hace dos años y tres meses, en el pueblo de Carrícola, un lugar que ya de por sí tiene algo especial. Fueron un par de días de rodaje intensos, como lo son casi todos: largos, agotadores, llenos de esperas, repeticiones, ajustes… y aun así, profundamente divertidos y enriquecedores.
Porque el cansancio no quita la pasión.
Y colaborar en proyectos de diferente estilo, diferente presupuesto y diferente mirada forma parte de lo que somos y de cómo entendemos la creación.
Dar luz a lo que fue creado
Hoy, ver este trabajo estrenado, compartido y disponible para quien quiera verlo, me genera una sensación muy clara: agradecimiento.
Agradecimiento por poder dar luz a trabajos que se hicieron hace tiempo, por verlos salir al mundo, por recordar esos días de rodaje y confirmar que todo proceso creativo tiene su momento.
Aquí comparto algunas imágenes en las que aparecemos y también el enlace para que puedas ver la serie, ya disponible en YouTube, y seguir los próximos capítulos si te apetece.
Porque al final, de eso va también la vida:
de crear, de compartir, de despertar…
y de agradecer poder hacerlo.
9/2/26
Ecología digital: tomar conciencia también en lo invisible
Durante muchos años he sabido algo que, aunque es evidente, solemos pasar por alto: todo lo digital ocupa espacio físico. Nada de lo que hacemos en internet es etéreo, aunque así lo parezca. Cada correo, cada mensaje, cada fotografía, cada vídeo que subimos, cada copia de seguridad automática… todo eso se almacena en algún lugar real, en servidores repartidos por el mundo que consumen energía, agua, materiales y territorio.
Saber esto me removió hace tiempo. No de golpe, sino poco a poco. Como una semilla que se va abriendo dentro.
Vivimos en una cultura del “clic”. Un clic para subir.
Pero detrás de ese gesto aparentemente inocente hay infraestructuras gigantescas, centros de datos que necesitan refrigeración constante, electricidad las 24 horas del día, mantenimiento continuo. Muchos de ellos están construidos en lugares que antes eran bosques, campos o ecosistemas vivos. Y sí, generan residuos, emisiones y una huella ambiental enorme.
No lo vemos. Y precisamente por eso duele menos.
Hace años empecé, casi de forma intuitiva, a borrar mensajes. Correos antiguos. Conversaciones que ya no tenían sentido. Archivos duplicados. Fotografías borrosas. Copias innecesarias. No por miedo a que nadie leyera lo que escribo —no va por ahí—, sino por una sensación interna de incoherencia: ¿cómo puedo hablar de respeto al planeta y, al mismo tiempo, acumular sin límite en lo digital?
Sé que mi gesto es pequeño. Lo tengo claro. Pero también sé que la conciencia empieza en lo pequeño.
Aquí aparece una contradicción que no escondo: soy artista, actriz, directora de cine, escritora. Publico vídeos. Escribo artículos. Genero contenido. Y, por tanto, contribuyo al almacenamiento digital. No me sitúo en una falsa superioridad moral. Al contrario. Esta reflexión nace también desde la incomodidad.
Hace poco, en una reunión, alguien dijo algo que volvió a colocar todas las piezas en su sitio. Comentó que, en muchos casos, enviar un documento por internet a varias personas contamina más que imprimirlo. Aquello me impactó. Porque durante años nos han repetido que “lo digital es ecológico” y que “el papel es el enemigo”. Y no es tan simple.
Un correo almacenado durante años en múltiples bandejas de entrada, replicado en copias de seguridad, duplicado en servidores, permanece consumiendo energía de forma constante. Día y noche. Aunque nadie lo vuelva a abrir jamás.
Eso confirmó algo que yo ya estaba haciendo casi en silencio: vaciar correos, borrar archivos, no guardar por guardar. Y, sobre todo, no ampliar almacenamiento sin preguntarme antes si realmente lo necesito.
Vivimos un momento en el que quedarse sin espacio digital se ha normalizado. “No pasa nada”, nos dicen. “Amplía por dos euros al mes”. Y la mayoría paga sin pensar. Porque es barato. Porque es cómodo. Porque no se ve.
Hace poco me ocurrió algo muy concreto. El padre de mi hija me dijo que la adolescente se estaba quedando sin espacio para las copias de seguridad. Que había que ampliar el almacenamiento y pagar un par de euros al mes. Dije que sí, casi sin pensarlo. Para no discutir. Para no generar conflicto. Para no entrar en explicaciones.
No se trata de prohibir ni de imponer. Se trata de educar la mirada. De revisar qué guardamos, por qué lo guardamos y para qué. De enseñar que no todo merece ser almacenado eternamente. Que borrar también es un acto de cuidado.
Soy consciente de que pago servicios digitales: música, series, películas. Y no lo digo con orgullo. Lo digo con honestidad. Me genera incomodidad. Porque sé que también forma parte del problema. Pero la conciencia no va de ser perfecta, va de reducir el impacto dentro de nuestras posibilidades reales.
Tomar conciencia de que cada gesto cuenta. Aunque sea invisible.
No escribo esto para señalar a nadie. Lo escribo porque creo que cuidar el planeta también pasa por lo que no vemos. Porque el medio ambiente no sólo se protege reciclando envases o usando menos plástico. También se protege revisando nuestros hábitos digitales.
Y si cada una hace un poco, desde el respeto y la coherencia, quizá el impacto colectivo empiece a sentirse. Aunque no salga en titulares. Aunque no se vea. Aunque no sea inmediato.
Actriz, directora de cine, escritora, terapeuta integrativa y naturópata
6/2/26
Viernes 13 y terror infantil en Gaianes: estreno de “Mi mamá me mima”
“Mi mamá me mima” nace de la idea de jugar con el miedo desde un lugar cercano y familiar. Una familia que se reúne para celebrar un cumpleaños, risas, complicidad… y un objeto aparentemente inofensivo: un anillo antiguo que la madre encuentra por casualidad. A partir de ahí, todo cambia. El anillo esconde un poder oscuro que transforma la celebración en una noche de tensión, misterio y terror.
El cortometraje fue rodado en abril de 2024, y su producción finalizó en diciembre de ese mismo año, tras un proceso cuidado y lleno de detalles. Durante todo este tiempo he querido trabajar el terror desde una mirada accesible, pensada para niñas y niños, donde el miedo convive con la imaginación, el suspense y la emoción.Me interesaba explorar cómo incluso los espacios más seguros, como una casa o una familia, pueden convertirse en escenarios inquietantes cuando algo se descontrola. Y hacerlo desde un lenguaje cercano, sin perder el disfrute y el juego que propone el género.
He tenido la enorme suerte de contar con un reparto maravilloso: Valeria García Maestro, Marta Llopis, Jacob Llopis, Alicia Senabre, Irene Bravo, Julia Bravo y Dario Bravo, que han dado vida a esta historia con entrega y mucha implicación. A nivel técnico, el trabajo de Adrián Hernández en cámara, Lirios Castelló en sonido y script, y todo el equipo que ha acompañado el proceso ha sido fundamental.
Después de la proyección habrá sorpresas, porque la idea es que el público no solo vea una película, sino que viva una experiencia. Me apetece mucho compartir este estreno en Gaianes, en un ambiente cercano, jugando con el terror desde el disfrute colectivo.Os espero el viernes 13… si os atrevéis.
5/2/26
Mis libros: historias que nacen del sentir, la experiencia y la vida
Escribir nunca ha sido solo escribir para mí.
Escribir ha sido escucharme, atravesarme, cuestionarme, caer, levantarme, mirar al otro, mirar(me) y atreverme a poner palabras donde a veces solo había silencio, emoción o preguntas sin respuesta.
Con el paso del tiempo, y casi sin darme cuenta, esos textos íntimos, esas ideas que aparecían en libretas, en notas sueltas o en momentos muy concretos de mi vida, se fueron transformando en libros. Libros distintos entre sí, pero unidos por un mismo hilo: el sentir.
Hoy quiero reunirlos aquí, en un solo artículo, para presentártelos con calma, sin prisas, y desde un lugar honesto. Porque cada uno de ellos forma parte de un momento vital, de una búsqueda y de una decisión: la de compartir.
Escribir como forma de estar en el mundo
Mis libros hablan de emociones, de memoria, de crecimiento, de rabia, de transformación, de identidad, de lo que duele y de lo que sana. Algunos lo hacen desde la ficción, otros desde el crecimiento personal, otros desde el teatro o la narrativa breve. Todos, absolutamente todos, están escritos desde la verdad del momento en que nacieron.
SIENTE-T. Pizcas de luz en un mar de ilusiones
Vivimos en un mundo que nos empuja constantemente a hacer, producir, correr y cumplir. Y muchas veces nos olvidamos de escucharnos, de atender lo que pasa dentro, de permitirnos sentir sin juicio.
En SIENTE-T propongo un viaje hacia ese espacio interno. Un camino para convertir el desierto emocional en un jardín fértil, donde puedan brotar nuevas flores, nuevas miradas y nuevas decisiones. Es un libro para quienes están en proceso, para quienes se sienten perdidos, para quienes quieren conocerse un poco más o simplemente darse un respiro.
Está escrito junto a Javi Llorens, y es una obra pensada para leer poco a poco, dejando que cada reflexión haga su trabajo.
Brujas en Auschwitz
Samantha, la protagonista, decide contar su vivencia con todo detalle. A través de su mirada entramos en una aventura inquietante, dura, profunda, que atrapa y remueve. Es una historia que habla de supervivencia, de fidelidad, de identidad y de cómo, incluso en los lugares más sombríos, el ser humano sigue buscando sentido.
Brujas en Auschwitz no es una lectura cómoda, pero sí necesaria. Es un ejercicio de memoria, de respeto y de reflexión. Un libro que invita a mirar de frente aquello que no debería olvidarse nunca.
Cuentos Singulares. Narraciones del pasado
Este libro surge de una necesidad muy concreta: dar forma a ideas breves, intensas y distintas entre sí.Cuentos Singulares es un recopilatorio de seis relatos cortos, seis historias que aparecieron en mi mente en momentos diferentes y que pedían ser contadas. Cada una tiene su propio universo, su propia energía y su propia pregunta.
La gran novedad de este libro es que me atreví a incluir ilustraciones de la artista Virginia Ripoll, aportando una dimensión visual que acompaña y amplifica el texto. Para mí fue un acto de valentía y de confianza: abrir mi escritura a otro lenguaje artístico.
Es un libro ideal para quienes disfrutan de las historias cortas, para quienes quieren leer a ratos, para quienes se dejan sorprender y para quienes valoran la imaginación y la creatividad como herramientas de transformación.
La Ràbia. Un teatre amb eixida
Esta obra pone el foco en una emoción que muchas veces se esconde, se juzga o se reprime: la rabia. A través de los personajes y de la interpretación, la obra invita a comprenderla, observarla y darle un lugar.
La rabia no como algo a eliminar, sino como una emoción que, bien entendida, puede convertirse en motor de cambio, de aprendizaje y de conciencia. La Ràbia nace desde la inquietud de aprender y desde el deseo de mostrar que todas las emociones tienen un sentido cuando se escuchan.
Frecuencia
Con esta obra quise romper estructuras, cuestionar lo establecido y ofrecer una lectura abierta, donde cada persona pueda proyectar sin etiquetas. La historia envuelve a quien lee en un lugar aparentemente cotidiano que empieza a transformarse cuando una frecuencia desconocida comienza a afectar a la realidad.
Es una novela para quienes disfrutan de la ciencia ficción, pero también para quienes se atreven a leer desde otro lugar, sin expectativas cerradas.
Gracias por estar ahí
Si en algún momento te apetece leer alguno de mis libros, puedes encontrarlos online o pedírmelos directamente y te los haré llegar con una dedicatoria personalizada. Porque creo profundamente en la cercanía, en el trato humano y en el valor de las pequeñas cosas hechas con amor.
25/1/26
Cuando el cuerpo habla: mi experiencia real con la caída total del cabello y su recuperación natural
Me llamo Agnès Ortega y en noviembre de 2021 mi cuerpo dijo basta de una forma muy clara:
en dos semanas se me cayó prácticamente todo el pelo.
No fue algo progresivo ni leve. Fue una caída masiva, rápida, impactante. Hoy existen fotos —sobre todo de diciembre, enero y mayo— que muestran con claridad el proceso completo: desde la pérdida casi total hasta la recuperación completa del cabello, corto pero fuerte y vivo.
Qué había detrás de la caída del pelo
Durante más de tres o cuatro meses había estado viviendo un cuadro ansioso-depresivo reactivo muy intenso, sostenido en el tiempo. Mucho estrés, mucha carga emocional, mucha exigencia interna, poco descanso real.
La caída del cabello fue un mecanismo de protección. Una forma muy sabia de decir: “Así no podemos seguir”.
Qué empecé a hacer desde el primer momento
Cada noche, sin excepción, realicé:
🌿 Masaje diario del cuero cabelludo (5 minutos)
Antes de dormir, con un preparado muy sencillo pero potente:
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Aceite de hipérico
Aceite de ricino
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Tónico de romero
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Aceite esencial de romero
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Aceite esencial de menta
🧘♀️ Meditación y respiración consciente cada noche
Todas las noches:
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Respiración profunda
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Llevar calma al sistema nervioso
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Agradecer lo que sí estaba
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Proteger mental y energéticamente mi entorno y a mí misma
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Repetir internamente una certeza:“Voy a salir de aquí. Mi cuerpo sabe volver a la salud.”
El momento clave: cuando el cuero cabelludo volvió a “vivir”
En ese momento:
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No tenía pelo “bonito”
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Tenía zonas completamente sin cabello
-
Solo quedaban algunos mechones largos sueltos
Pero todo el cuero cabelludo empezó a cubrirse con pelo nuevo, fuerte y con mucha vitalidad.
El trabajo emocional y energético fue clave
Durante todo el proceso trabajé con:
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Meditaciones específicas
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Terapia de sanación
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Flores de Bach, adaptadas en cada etapa
Cambios profundos más allá del pelo
Este proceso también implicó:
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Cambios en la nutrición
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Más consciencia sobre lo que pensaba
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Revisión de la forma de vida que estaba sosteniendo
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Aceptación de la imagen que estaba viviendo
Y aquí hay algo muy importante a nivel identitario.
Tuve que:
-
Aceptar papeles con el pelo corto o siempre recogido
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Soltar una imagen anterior
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Reconstruir mi identidad desde otro lugar
Y ese proceso, aunque duro, fue profundamente transformador.
Qué quiero que te lleves de este artículo
-
La caída del pelo no es solo estética
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El cuerpo siempre tiene un motivo
-
El sistema nervioso juega un papel central
-
La constancia diaria es más importante que la intensidad puntual
-
El trabajo emocional y el físico van de la mano
-
La recuperación es posible, incluso cuando parece que “ya no hay vuelta atrás”
En la actualidad.













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