Agnès Ortega
Naturópata, actriz, directora de cine y escritora
Consulta de terapias con personas en Gaianes
Terapia con animales en Muro
Escuela de artes escénicas en Gaianes
Contacto: agnesortegaperez@gmail.com|605978361
13/9/34
Agnès Ortega Naturópara y Artista
11/2/26
Esencia eterna: cuando la ficción también despierta
El lunes pasado, día 2 de febrero, se estrenó la serie Esencia eterna, creada por Brossa Leyton Films, y hoy me apetece escribir sobre ella desde un lugar muy personal. No solo porque es una serie que invita a cuestionar la realidad en la que vivimos, sino porque en este proyecto tenemos el placer de participar toda la familia Ortega:
Agnès Ortega, Jacob Llopis y Marta Llopis.
Hay algo muy especial en poder compartir procesos creativos en familia. No siempre ocurre, y cuando pasa, deja una huella distinta, más profunda.
En el primer capítulo puede que nuestra presencia pase casi desapercibida si no lo sabes. Yo aparezco apenas unos segundos, abrazando a Jacob, haciendo de su madre. Jacob interpreta el recuerdo infantil del protagonista, Juan Palomo. Marta, aunque todavía no aparece en escena, sí forma parte del universo de la serie: interpreta a la amiga imaginaria del protagonista y aparecerá más adelante. De momento, ya figura en los créditos.
Aprovecho también para aclarar un pequeño detalle que algunas personas ya han notado con cariño y atención: en los créditos del primer capítulo, Jacob aparece por error como “Jaco Rodríguez”. Un fallo puntual que ya ha sido subsanado y corregido en los siguientes episodios. Cosas que pasan en los procesos creativos, especialmente en proyectos vivos, en movimiento.
Una serie que invita a cuestionar
Esencia eterna no es una serie convencional. Habla del despertar de la conciencia, de la sensación de vivir dentro de una Matrix moderna, de cómo muchas veces estamos anestesiados por una realidad construida, dirigida, diseñada por intereses que rara vez nos preguntan si estamos de acuerdo.
Lo interesante es que lo hace desde un lugar particular:
con humor, con momentos densos e intensos, con una narrativa que a ratos incomoda y a ratos hace reír, pero que en ningún momento deja indiferente. No es una serie ligera, pero tampoco pretende serlo. Es una invitación a mirar un poco más allá.
El rodaje: Carrícola y la memoria del proceso
Este proyecto lo rodamos hace dos años y tres meses, en el pueblo de Carrícola, un lugar que ya de por sí tiene algo especial. Fueron un par de días de rodaje intensos, como lo son casi todos: largos, agotadores, llenos de esperas, repeticiones, ajustes… y aun así, profundamente divertidos y enriquecedores.
Porque el cansancio no quita la pasión.
Y colaborar en proyectos de diferente estilo, diferente presupuesto y diferente mirada forma parte de lo que somos y de cómo entendemos la creación.
Dar luz a lo que fue creado
Hoy, ver este trabajo estrenado, compartido y disponible para quien quiera verlo, me genera una sensación muy clara: agradecimiento.
Agradecimiento por poder dar luz a trabajos que se hicieron hace tiempo, por verlos salir al mundo, por recordar esos días de rodaje y confirmar que todo proceso creativo tiene su momento.
Aquí comparto algunas imágenes en las que aparecemos y también el enlace para que puedas ver la serie, ya disponible en YouTube, y seguir los próximos capítulos si te apetece.
Porque al final, de eso va también la vida:
de crear, de compartir, de despertar…
y de agradecer poder hacerlo.
9/2/26
Ecología digital: tomar conciencia también en lo invisible
Durante muchos años he sabido algo que, aunque es evidente, solemos pasar por alto: todo lo digital ocupa espacio físico. Nada de lo que hacemos en internet es etéreo, aunque así lo parezca. Cada correo, cada mensaje, cada fotografía, cada vídeo que subimos, cada copia de seguridad automática… todo eso se almacena en algún lugar real, en servidores repartidos por el mundo que consumen energía, agua, materiales y territorio.
Saber esto me removió hace tiempo. No de golpe, sino poco a poco. Como una semilla que se va abriendo dentro.
Vivimos en una cultura del “clic”. Un clic para subir.
Pero detrás de ese gesto aparentemente inocente hay infraestructuras gigantescas, centros de datos que necesitan refrigeración constante, electricidad las 24 horas del día, mantenimiento continuo. Muchos de ellos están construidos en lugares que antes eran bosques, campos o ecosistemas vivos. Y sí, generan residuos, emisiones y una huella ambiental enorme.
No lo vemos. Y precisamente por eso duele menos.
Hace años empecé, casi de forma intuitiva, a borrar mensajes. Correos antiguos. Conversaciones que ya no tenían sentido. Archivos duplicados. Fotografías borrosas. Copias innecesarias. No por miedo a que nadie leyera lo que escribo —no va por ahí—, sino por una sensación interna de incoherencia: ¿cómo puedo hablar de respeto al planeta y, al mismo tiempo, acumular sin límite en lo digital?
Sé que mi gesto es pequeño. Lo tengo claro. Pero también sé que la conciencia empieza en lo pequeño.
Aquí aparece una contradicción que no escondo: soy artista, actriz, directora de cine, escritora. Publico vídeos. Escribo artículos. Genero contenido. Y, por tanto, contribuyo al almacenamiento digital. No me sitúo en una falsa superioridad moral. Al contrario. Esta reflexión nace también desde la incomodidad.
Hace poco, en una reunión, alguien dijo algo que volvió a colocar todas las piezas en su sitio. Comentó que, en muchos casos, enviar un documento por internet a varias personas contamina más que imprimirlo. Aquello me impactó. Porque durante años nos han repetido que “lo digital es ecológico” y que “el papel es el enemigo”. Y no es tan simple.
Un correo almacenado durante años en múltiples bandejas de entrada, replicado en copias de seguridad, duplicado en servidores, permanece consumiendo energía de forma constante. Día y noche. Aunque nadie lo vuelva a abrir jamás.
Eso confirmó algo que yo ya estaba haciendo casi en silencio: vaciar correos, borrar archivos, no guardar por guardar. Y, sobre todo, no ampliar almacenamiento sin preguntarme antes si realmente lo necesito.
Vivimos un momento en el que quedarse sin espacio digital se ha normalizado. “No pasa nada”, nos dicen. “Amplía por dos euros al mes”. Y la mayoría paga sin pensar. Porque es barato. Porque es cómodo. Porque no se ve.
Hace poco me ocurrió algo muy concreto. El padre de mi hija me dijo que la adolescente se estaba quedando sin espacio para las copias de seguridad. Que había que ampliar el almacenamiento y pagar un par de euros al mes. Dije que sí, casi sin pensarlo. Para no discutir. Para no generar conflicto. Para no entrar en explicaciones.
No se trata de prohibir ni de imponer. Se trata de educar la mirada. De revisar qué guardamos, por qué lo guardamos y para qué. De enseñar que no todo merece ser almacenado eternamente. Que borrar también es un acto de cuidado.
Soy consciente de que pago servicios digitales: música, series, películas. Y no lo digo con orgullo. Lo digo con honestidad. Me genera incomodidad. Porque sé que también forma parte del problema. Pero la conciencia no va de ser perfecta, va de reducir el impacto dentro de nuestras posibilidades reales.
Tomar conciencia de que cada gesto cuenta. Aunque sea invisible.
No escribo esto para señalar a nadie. Lo escribo porque creo que cuidar el planeta también pasa por lo que no vemos. Porque el medio ambiente no sólo se protege reciclando envases o usando menos plástico. También se protege revisando nuestros hábitos digitales.
Y si cada una hace un poco, desde el respeto y la coherencia, quizá el impacto colectivo empiece a sentirse. Aunque no salga en titulares. Aunque no se vea. Aunque no sea inmediato.
Actriz, directora de cine, escritora, terapeuta integrativa y naturópata
6/2/26
Viernes 13 y terror infantil en Gaianes: estreno de “Mi mamá me mima”
“Mi mamá me mima” nace de la idea de jugar con el miedo desde un lugar cercano y familiar. Una familia que se reúne para celebrar un cumpleaños, risas, complicidad… y un objeto aparentemente inofensivo: un anillo antiguo que la madre encuentra por casualidad. A partir de ahí, todo cambia. El anillo esconde un poder oscuro que transforma la celebración en una noche de tensión, misterio y terror.
El cortometraje fue rodado en abril de 2024, y su producción finalizó en diciembre de ese mismo año, tras un proceso cuidado y lleno de detalles. Durante todo este tiempo he querido trabajar el terror desde una mirada accesible, pensada para niñas y niños, donde el miedo convive con la imaginación, el suspense y la emoción.Me interesaba explorar cómo incluso los espacios más seguros, como una casa o una familia, pueden convertirse en escenarios inquietantes cuando algo se descontrola. Y hacerlo desde un lenguaje cercano, sin perder el disfrute y el juego que propone el género.
He tenido la enorme suerte de contar con un reparto maravilloso: Valeria García Maestro, Marta Llopis, Jacob Llopis, Alicia Senabre, Irene Bravo, Julia Bravo y Dario Bravo, que han dado vida a esta historia con entrega y mucha implicación. A nivel técnico, el trabajo de Adrián Hernández en cámara, Lirios Castelló en sonido y script, y todo el equipo que ha acompañado el proceso ha sido fundamental.
Después de la proyección habrá sorpresas, porque la idea es que el público no solo vea una película, sino que viva una experiencia. Me apetece mucho compartir este estreno en Gaianes, en un ambiente cercano, jugando con el terror desde el disfrute colectivo.Os espero el viernes 13… si os atrevéis.
5/2/26
Mis libros: historias que nacen del sentir, la experiencia y la vida
Escribir nunca ha sido solo escribir para mí.
Escribir ha sido escucharme, atravesarme, cuestionarme, caer, levantarme, mirar al otro, mirar(me) y atreverme a poner palabras donde a veces solo había silencio, emoción o preguntas sin respuesta.
Con el paso del tiempo, y casi sin darme cuenta, esos textos íntimos, esas ideas que aparecían en libretas, en notas sueltas o en momentos muy concretos de mi vida, se fueron transformando en libros. Libros distintos entre sí, pero unidos por un mismo hilo: el sentir.
Hoy quiero reunirlos aquí, en un solo artículo, para presentártelos con calma, sin prisas, y desde un lugar honesto. Porque cada uno de ellos forma parte de un momento vital, de una búsqueda y de una decisión: la de compartir.
Escribir como forma de estar en el mundo
Mis libros hablan de emociones, de memoria, de crecimiento, de rabia, de transformación, de identidad, de lo que duele y de lo que sana. Algunos lo hacen desde la ficción, otros desde el crecimiento personal, otros desde el teatro o la narrativa breve. Todos, absolutamente todos, están escritos desde la verdad del momento en que nacieron.
SIENTE-T. Pizcas de luz en un mar de ilusiones
Vivimos en un mundo que nos empuja constantemente a hacer, producir, correr y cumplir. Y muchas veces nos olvidamos de escucharnos, de atender lo que pasa dentro, de permitirnos sentir sin juicio.
En SIENTE-T propongo un viaje hacia ese espacio interno. Un camino para convertir el desierto emocional en un jardín fértil, donde puedan brotar nuevas flores, nuevas miradas y nuevas decisiones. Es un libro para quienes están en proceso, para quienes se sienten perdidos, para quienes quieren conocerse un poco más o simplemente darse un respiro.
Está escrito junto a Javi Llorens, y es una obra pensada para leer poco a poco, dejando que cada reflexión haga su trabajo.
Brujas en Auschwitz
Samantha, la protagonista, decide contar su vivencia con todo detalle. A través de su mirada entramos en una aventura inquietante, dura, profunda, que atrapa y remueve. Es una historia que habla de supervivencia, de fidelidad, de identidad y de cómo, incluso en los lugares más sombríos, el ser humano sigue buscando sentido.
Brujas en Auschwitz no es una lectura cómoda, pero sí necesaria. Es un ejercicio de memoria, de respeto y de reflexión. Un libro que invita a mirar de frente aquello que no debería olvidarse nunca.
Cuentos Singulares. Narraciones del pasado
Este libro surge de una necesidad muy concreta: dar forma a ideas breves, intensas y distintas entre sí.Cuentos Singulares es un recopilatorio de seis relatos cortos, seis historias que aparecieron en mi mente en momentos diferentes y que pedían ser contadas. Cada una tiene su propio universo, su propia energía y su propia pregunta.
La gran novedad de este libro es que me atreví a incluir ilustraciones de la artista Virginia Ripoll, aportando una dimensión visual que acompaña y amplifica el texto. Para mí fue un acto de valentía y de confianza: abrir mi escritura a otro lenguaje artístico.
Es un libro ideal para quienes disfrutan de las historias cortas, para quienes quieren leer a ratos, para quienes se dejan sorprender y para quienes valoran la imaginación y la creatividad como herramientas de transformación.
La Ràbia. Un teatre amb eixida
Esta obra pone el foco en una emoción que muchas veces se esconde, se juzga o se reprime: la rabia. A través de los personajes y de la interpretación, la obra invita a comprenderla, observarla y darle un lugar.
La rabia no como algo a eliminar, sino como una emoción que, bien entendida, puede convertirse en motor de cambio, de aprendizaje y de conciencia. La Ràbia nace desde la inquietud de aprender y desde el deseo de mostrar que todas las emociones tienen un sentido cuando se escuchan.
Frecuencia
Con esta obra quise romper estructuras, cuestionar lo establecido y ofrecer una lectura abierta, donde cada persona pueda proyectar sin etiquetas. La historia envuelve a quien lee en un lugar aparentemente cotidiano que empieza a transformarse cuando una frecuencia desconocida comienza a afectar a la realidad.
Es una novela para quienes disfrutan de la ciencia ficción, pero también para quienes se atreven a leer desde otro lugar, sin expectativas cerradas.
Gracias por estar ahí
Si en algún momento te apetece leer alguno de mis libros, puedes encontrarlos online o pedírmelos directamente y te los haré llegar con una dedicatoria personalizada. Porque creo profundamente en la cercanía, en el trato humano y en el valor de las pequeñas cosas hechas con amor.
25/1/26
Cuando el cuerpo habla: mi experiencia real con la caída total del cabello y su recuperación natural
Me llamo Agnès Ortega y en noviembre de 2021 mi cuerpo dijo basta de una forma muy clara:
en dos semanas se me cayó prácticamente todo el pelo.
No fue algo progresivo ni leve. Fue una caída masiva, rápida, impactante. Hoy existen fotos —sobre todo de diciembre, enero y mayo— que muestran con claridad el proceso completo: desde la pérdida casi total hasta la recuperación completa del cabello, corto pero fuerte y vivo.
Qué había detrás de la caída del pelo
Durante más de tres o cuatro meses había estado viviendo un cuadro ansioso-depresivo reactivo muy intenso, sostenido en el tiempo. Mucho estrés, mucha carga emocional, mucha exigencia interna, poco descanso real.
La caída del cabello fue un mecanismo de protección. Una forma muy sabia de decir: “Así no podemos seguir”.
Qué empecé a hacer desde el primer momento
Cada noche, sin excepción, realicé:
🌿 Masaje diario del cuero cabelludo (5 minutos)
Antes de dormir, con un preparado muy sencillo pero potente:
-
Aceite de hipérico
Aceite de ricino
-
Tónico de romero
-
Aceite esencial de romero
-
Aceite esencial de menta
🧘♀️ Meditación y respiración consciente cada noche
Todas las noches:
-
Respiración profunda
-
Llevar calma al sistema nervioso
-
Agradecer lo que sí estaba
-
Proteger mental y energéticamente mi entorno y a mí misma
-
Repetir internamente una certeza:“Voy a salir de aquí. Mi cuerpo sabe volver a la salud.”
El momento clave: cuando el cuero cabelludo volvió a “vivir”
En ese momento:
-
No tenía pelo “bonito”
-
Tenía zonas completamente sin cabello
-
Solo quedaban algunos mechones largos sueltos
Pero todo el cuero cabelludo empezó a cubrirse con pelo nuevo, fuerte y con mucha vitalidad.
El trabajo emocional y energético fue clave
Durante todo el proceso trabajé con:
-
Meditaciones específicas
-
Terapia de sanación
-
Flores de Bach, adaptadas en cada etapa
Cambios profundos más allá del pelo
Este proceso también implicó:
-
Cambios en la nutrición
-
Más consciencia sobre lo que pensaba
-
Revisión de la forma de vida que estaba sosteniendo
-
Aceptación de la imagen que estaba viviendo
Y aquí hay algo muy importante a nivel identitario.
Tuve que:
-
Aceptar papeles con el pelo corto o siempre recogido
-
Soltar una imagen anterior
-
Reconstruir mi identidad desde otro lugar
Y ese proceso, aunque duro, fue profundamente transformador.
Qué quiero que te lleves de este artículo
-
La caída del pelo no es solo estética
-
El cuerpo siempre tiene un motivo
-
El sistema nervioso juega un papel central
-
La constancia diaria es más importante que la intensidad puntual
-
El trabajo emocional y el físico van de la mano
-
La recuperación es posible, incluso cuando parece que “ya no hay vuelta atrás”
En la actualidad.
22/1/26
Rehabilitación y fisioterapia natural en perros: el caso de Chihui
La rehabilitación canina es un área cada vez más valorada dentro del bienestar animal, especialmente cuando se aborda desde una mirada integrativa y respetuosa. Hoy quiero compartir el caso de Chihui, un perro macho de 8 años, de pequeño tamaño (aproximadamente 2,5 kg), que sufrió una lesión en la extremidad anterior derecha tras una caída accidental.
Tras la caída, Chihui presentaba una cojera evidente, con dificultad para apoyar correctamente la extremidad afectada. La zona comprometida eran los metacarpianos, una estructura delicada que cumple un papel fundamental en la estabilidad y el movimiento del perro.
En casos como este, la clave no está únicamente en “esperar a que se pase”, sino en acompañar al cuerpo en su proceso de recuperación. Y aquí es donde la rehabilitación y la fisioterapia natural cobran un papel esencial.
Evaluación inicial y enfoque terapéutico
Antes de iniciar cualquier tratamiento, es fundamental observar al animal de forma global: su postura, su manera de caminar, su estado emocional y su tolerancia al contacto. En perros senior como Chihui, además, hay que tener en cuenta la edad, el tono muscular y la capacidad de adaptación.
El enfoque elegido fue un tratamiento natural y progresivo, sin forzar estructuras, respetando los tiempos del cuerpo y adaptando cada técnica a la respuesta del perro.
Técnicas aplicadas
Masaje terapéutico
El masaje ayuda a reducir tensiones, mejorar la circulación local y favorecer la relajación muscular. En el caso de Chihui, se aplicaron maniobras suaves y específicas para la extremidad anterior, siempre observando su respuesta.
Hidroterapia
La hidroterapia permite trabajar el movimiento sin impacto excesivo sobre las articulaciones. Gracias al agua, el perro puede recuperar movilidad y fuerza de manera más segura y controlada.
Semi-emplasto y soporte externo
El uso de soporte externo ayudó a proteger la zona lesionada y a dar estabilidad durante la fase de recuperación, evitando sobrecargas innecesarias.
Constancia y seguimiento
Uno de los factores más importantes en cualquier proceso de rehabilitación es la constancia. No se trata de una sola sesión, sino de un acompañamiento progresivo, adaptado a la evolución del animal.
Resultados
Con el paso de las sesiones, Chihui fue recuperando confianza en el apoyo de la extremidad, mejorando su movilidad y reduciendo la cojera. El resultado final fue un perro que volvió a correr y a apoyar todas sus extremidades de forma natural.
Este proceso puede verse en el siguiente vídeo, donde se muestra la evolución completa desde la cojera inicial hasta la recuperación del movimiento:
Rehabilitación natural: una opción real
La rehabilitación y la fisioterapia natural no sustituyen al diagnóstico veterinario, pero sí son una herramienta complementaria de gran valor cuando se aplican con conocimiento y experiencia.
Como especialista en rehabilitación y tratamientos naturales desde la naturopatía, trabajo desde una visión integrativa, donde el objetivo no es solo “quitar la cojera”, sino mejorar la calidad de vida del animal.
Este servicio de rehabilitación y fisioterapia natural está disponible en El Gos Blau, donde se realizan tratamientos personalizados, adaptados a cada perro y a cada situación.












.jpeg)
.jpeg)
